sábado, junio 10, 2006

Asfalto

Jacinto estaba moralmente en contra de la obra que iban a comenzar ese día. Sin embargo, el Gobierno era tajante en su decisión. Era un mal necesario.

La gente salía a la calle a protestar, no concebían que se pudiera destruir una construcción tan bella para poner en su lugar esa otra cosa fea y verde que no habían visto más que en fotografías y cuya utilidad no acababan de comprender.

Jacinto también pensaba así. Cuando llegó al lugar, se estremeció al pensar que él sería uno de los responsables de eliminar una de las más hermosas zonas asfaltadas de la Tierra.


Comenzó la tarea de destruir la Autopista A-Qm5º maldiciendo aquel absurdo “bosque” que pondrían en su lugar.

1 Comments:

Anonymous Anónimo dijo...

¿Se trataba de un bosque mediteraneo? ¿eran ostentosos quercus los que iban a sustituir a la colosal capa de asfalto? Eso lo cambiaria todo. Al menos el paisaje.

6/13/2006 10:56 p. m.  

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