domingo, septiembre 28, 2008

Parto raro en la isla

Se compró un par de tijeras, dos hachas aleación de platino, cuatro cuchillos jamoneros, dos martillos y, por fin, el día de su aniversario, Anapurno rompió con su vida a martillazos, hachazos y cuchilladas -devolvió las tijeras por no cortar bien-. Se deshizo de ella y se fue a vivir a otro lugar. Eligió un pequeño islote al este, o al oeste de otro sitio, donde habitaba una rara población.
En su nueva vida, Anapurno creció como persona, sabiendo convivir con la soledad, la rara población y la rutina del día día. Por las mañanas se dedicaba a depositar sonotones por las barandillas de su ciudad y a colgarlos por los árboles de los parques. Entrada la tarde, los recogía y en su casa extraía de ellos los sonidos que había pescado durante el día. Con ellos componía bellas melodías que describían perfectamente cómo evolucionaba su vida en la isla y se las enviaba por correo postal a su familia en la otra vida. Su familia nunca pudo escuchar ninguna melodía en ninguna de sus cartas, ya que todos habían aprendido a dejar de oír en un curso a distancia avanzado -pagado por el Gobierno para tal efecto-.
Anapurno, feliz y en su mayor plenitud conocida, parió por sí mismo un precioso bebé. Tenía la cabecita redonda y sabía a pequeño, así que decidió llamarlo Lenteja. Anapurno y Lenteja fueron felices muchos años, incluso cuando Anapurno retozó sonriente en su lecho de muerte. Aquél día, Lenteja, más sola que nunca, decidió romper con su vida con unas tijeras bien afiladas, y empezó su nueva etapa en un cacho de tierra al oeste, o al este de otro sitio. Apátrida y sin ley, vivió dos años más, sola como un torrezno -un torrezno solitario- y finalmente murió en una cazuela con algún trozo de chorizo, patata, cebolla y dos hojas de laurel.

9 Comments:

Blogger Comotemola dijo...

Impresionante, acabo de descubrir su blog y cuánto más leo, más me maravillo, más me río y más alargo la vida. Muchas gracias por estas palabras tan bien pensadas y tan bien escritas!

"El mono se eleva" al primero de mis blogs con visita obligada, un placer visitarlo!

9/28/2008 9:51 p. m.  
Blogger Salva M. dijo...

Lenteja no tenía compañía porque no fue Menester. Menester era hijo de Everesto, el hermano mayor de Anapurno.

Menester, al contrario que Lenteja, tras escalar el K-2 vivió feliz el resto de sus días y el sumo de sus noches.

9/30/2008 12:02 a. m.  
Anonymous fonta el paranoico dijo...

Anonadado me deja usted con este relato y convencido de la veracidad de esta fabulosa historia, solo puedo preguntar: ¿Donde está esa maravillosa isla donde sucedieron tales prodigios asombrosos?
Quizá se encuentre al oeste de Coplasti, sospecho que la población de allí, es bastante extraña, insolita y extravagante.

9/30/2008 7:06 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Creo que la isla es la misma en donde colisonó el vuelo 815 de Oceanic Airlines.

La Chumi

http://yosoylachumi.wordpress.com

9/30/2008 9:29 p. m.  
Anonymous javi brasil dijo...

Ha regresado usted, permítame que le diga, con una vena poetica disfrazada de subrealismo que, en verdad, admiro y envidio.

10/01/2008 8:46 a. m.  
Blogger humo dijo...

¿Es usted el mismo Gavanido?
Le noto un poco raro...

10/01/2008 9:57 p. m.  
Anonymous yolacuerda dijo...

Ya le decia yo a mi mandre que la lenteja del otro dia me supo a poco, claro, claro...lo siento sr. Gava, he de reconocerlo, pero fui yo quien termino con la pobre lenteja, ¡¡¡es verdad que con el choricito estaba de vicio!!!! se ve que Anapurno la crió bien antes de morir de felicidad.

10/08/2008 3:10 p. m.  
Blogger chuliMa dijo...

Con este post, me declaro admiradora de sus historias Sr Gavanido.
Estupefacta me ha dejado. Va usted directo a mi humilde barra de enlaces.

Un saludo

11/21/2008 12:16 p. m.  
Blogger lacantudo dijo...

Desde luego hay calidad.
No pienso compararte con nadie, ya que las comparaciones son realmente odiosas, pero me has evocado a uno de mis escritores favoritos.
Un placer descubrir tu blog y aunque se que estás inmerso en proyectos más profundos, no abándones al pobre Gavanido, sin ti, no es nada.
Un abrazo y los mejores deseos desde http//laespinillacuandobesa.blogspot.com

3/17/2009 5:43 p. m.  

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