martes, enero 09, 2007

¡Socorro, que me entran a robar!

¡Pobre buen Exencio! A pesar de ser pobre y tener una vida interior muy pobre, llena de carencias, Exencio siempre temió que le entraran a robar. Solía sentarse en el pasillo de su casa y, meciéndose, pensaba: "¿Y si un ladrón se me mete?". Esta peladilla se convirtió en realidad cuando Robudio forzó la puerta de la casa de Exencio y, al no hallar nada de valor, se le metió dentro. Pero la vida interior de Exencio era poca, pobre, cutre y rasposa, y el ladronzuelo Robudio salió con las manos vacías y sin uno de sus zapatos, que se dejó en el esófago de Exencio.
Desde ese momento, Exencio tuvo una vida interior algo más plena, mientras Robudio va por el mundo a la pata coja, cubierto de los cuatro humores de Exencio.

23 Comments:

Anonymous noedroca dijo...

Menos mal que a Exencio le entró Robudio y no Robudia, porque un zapato de tacón atascado en el esófago...
Si me entran a robar algún día, no me importaría que se llevasen alguno de mis humores, aunque no voy a dar pistas al ladrón.
Esposas, candados, cerraduras y rejas para todos.

1/09/2007 1:35 a. m.  
Anonymous noemi dijo...

Al menos no se llamó Excresencio, ¿no?

1/09/2007 2:08 a. m.  
Blogger laonza dijo...

"Tongo le dió a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pego a Musitanga por que jurundanga le picó los pies"(flocklore de mi tierra)
Oiga y no me trate tan mal... yo no me estoy camuflando... es que a veces soy y otras También, pero no me dejan!!(hoy sí!)

1/09/2007 12:09 p. m.  
Anonymous mnez dijo...

Don Gavanido: Lamento el episodio de Exencio, pero no por el atraco sino por la vulgaridad del personaje.
Si está usted en contacto con Rubidio, dígale que yo tengo un zapato suelto;no sé si le valdrá porque es un 58.
Saludos zapatonianos

1/09/2007 12:57 p. m.  
Blogger Zifnab dijo...

Los zapatos dan úlcera???

Es que a lo mejor lo mío es eso

Se feliz

1/09/2007 1:04 p. m.  
Blogger Peca dijo...

Al menos este no la palmó por atragantamiento.Tuvo suerte dentro de su escasa escasez.
Un beso

1/09/2007 2:42 p. m.  
Blogger Tanhäuser dijo...

Pobre Exencio, además de tener una vida vacía, a partir de ahora va a tener una halitosis de narices. Esperemos que Rubidio, la próxima vez que le dé por dejarse el zapato en otro esófago, lo haga en el de alguien bien surtido de pastillas de menta. Si es que no se puede ser tan descuidado, hombre.

¿Qué tal los Gavanidos Magos?

1/09/2007 3:45 p. m.  
Blogger Eulalia dijo...

Yo entro en su bitácora y siempre me dejo una sorpresa y una sonrisa. Y nunca me voy de vacío. Faltaría más.
Un beso.

1/09/2007 3:48 p. m.  
Anonymous anita monjuit dijo...

Acaso fue usted doctor de profesión? O simplemente es culto por naturaleza? En mi tesina hablé sobre la medicina hipocrática y los humores humanos, pero no lo hice de zapatos en esófagos. Es usted imprevisible y adorable.

Besos.

1/09/2007 4:03 p. m.  
Blogger coco dijo...

Yo una vez tuve una vida interior tan carente de valor, que llamaron a la puerta, y del susto, saltó por la ventana y no la he vuelto a ver. Por suerte soy un ficus y tampoco me hacía tanta falta.

Sobrasadas de Mallorca y Chorizos de Cantimpalo,
Coco.

1/09/2007 4:07 p. m.  
Blogger M. Imbelecio Delatorre dijo...

Pues los dos salen ganando. El Robudio también porque, aunque haya perdido un zapato, salió cubierto de los cuatro humores. La bilis negra es mala para el alma, pero al parecer se ha descubierto, según el último número de Journals of Ancient Medicine , que aplicada sobre el cutis daría una facies hipocrática muy risueña y optimista en los agonizantes.

1/09/2007 4:20 p. m.  
Blogger M. Imbelecio Delatorre dijo...

Pues los dos salen ganando. El Robudio también porque, aunque haya perdido un zapato, salió cubierto de los cuatro humores. La bilis negra es mala para el alma, pero al parecer se ha descubierto, según el último número de Journals of Ancient Medicine , que aplicada sobre el cutis daría una facies hipocrática muy risueña y optimista en los agonizantes.

1/09/2007 4:25 p. m.  
Blogger Mars Attacks dijo...

Recuerdo cuando me contaba usted estos relatos frente al amor de un fuego en las largas y frías noches de invierno. Espero que no deje de relatarnos la historia de los cuatro humores, una vez independizados del yugo de don Exencio (tres buenos y uno malo, si mi memoria no me juega una mala pasada, o una mala pisada y tropieza).

Tenga usted algunos saludos, que hoy me sobran.

1/09/2007 11:43 p. m.  
Blogger Tristán Nieve dijo...

¿Cuáles son los cuatro humores de Exencio? ¿Cómo se llaman?

1/10/2007 12:08 a. m.  
Blogger Miriam (flxt) dijo...

Qué bien, no muere nadie en esta historia...de momento. Tener un zapato en el esófago no suele ser muy práctico para cuestiones respiratorias.

1/10/2007 11:49 a. m.  
Blogger Tocotó dijo...

Pues tendrá un aliento horroroso con olor a queixo, como los vagones de literas del talgo...

1/10/2007 1:56 p. m.  
Blogger Camilo de Ory dijo...

Para la vida interior, mi médico no se cansa de recomendarme que tome Aerored. Yo no le hago caso porque soy un punki y un ácrata y voy por la vida a lo loco.

1/10/2007 4:31 p. m.  
Blogger Gavanido dijo...

Noedroca:
De sobra sabe que Robudio era un travesti y usaba unos tacones de veinte centímetros. Un respeto por Exencio, por favor. Por aquí, querido lector, se va a la siguiente respuesta. Siga leyendo.

Noemi:
No se llamó Excresencio, ha leído bien. Pero tuvo un hermano al que le pusieron por nombre Excremento. Feo, lo sé. Cuando alguien se enfadaba con él, le decía: "¡La madre que le cagó, caballero!". Feo también, sí.

La Peonza:
Me alegro de saber de usted y de su hermoso blog. Me gusta mucho su refrán-partido de fútbol sacado del folklore de su tierra. Reciba una juanola por paquete postal

Zifnab:
Eso se lo debería usted preguntar al médico, pero creo que sólo dan úlcera los zapatos muy grandes. Es decir, los zapatazos en el estómago. Gracias.

Peca:
Ciertamente, este personaje no murió por atragantamiento, sino por atrancamiento. Se le atragantó un hueso de pollo en la glotis. Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

Tanhäuser:
Qué mala suerte la de Exencio, pues los Gavanidos magos le trajeron un esófago nuevo, ya que hasta la fecha carecía de él.

Trabajadora Eulalia:
Vaya usted tranquila, que no reclamaré nada. Eso sí, tal vez algún día hagamos intercambio de lo que me llevo yo de su casa.
Por cierto, tengo aquí una bolsa de sorpresas y alborotos que se ha ido dejando usted.

Doctorcita Ana:
Sepa usted que yo estaba en el pupitre de atrás y copié su tesina, suspendiendo el curso y repitiendo. También copié su resina, la cual me compró una empresa japonesa, para hacer pegamentos y otras maldades.

1/10/2007 4:48 p. m.  
Blogger Gavanido dijo...

Coco:
Mientras no se acuerden de ti por la torre de Pisa, todo va bien.
Cocos y Sobrasadas de Mallorca para ti.
Firmado: Chorizo de cantimplora.

Imbelecio y gemelo:
La bilis negra la comercializa un conocido mío.
¿Quereis veinte frascos?

Mars Attacks:
Le relataré la historia de la bilis negra:
Esto es la bilis, que coge, la enfrascan y, de golpe se la venden a dos imbelecios. Fin.

Tristán Nieve:
Le contestaré: los cuatro humores son el mal humor, y el buen humor.
Ha llegado usted interrogando a diestro y derecho;¿Para quién trabaja usted? ¿Para la CIA? ¿Para la TIA? ¿ El verdulero, le fía?
Salude a Mortadelo de mi parte.

Miriam (flxt):
Depende, querida: tener un zapato en el esófago es práctico para los que gustan de respirar con aroma a zapato. Más aún, teniendo en cuenta lo que se fuman hoy día los jóvenes.

Tocotó:
Se equivoca usted, ya que Robudio era fanático de las plantillas con aroma a juanola.

Camilo de Ory:
Claro. Y así le va, con esa pinta que parece usted Andrés Calamaro. Sea bienvenido y reciba un pictolín.

Azulejos salteadores para todos.

1/10/2007 5:01 p. m.  
Blogger Larha dijo...

Querido Gavanido,

entre mis mayores miedos se encuentran que me caiga el universo encima y que alguien me entre a robar en mis adentros, podría decir que éste último está referido al pánico a sentirse desprotegida, mentiría, o que se debe al temor a que me roben mi vida anterior, mentiría pues está se renueva cada 30 minutos, o que se debe al pavor de que se dejen objetos olvidados, de nuevo mentiría pues no me importa llevar dos zapatos diferentes entre sí. Este miedo atroz está referido al desorden que dejan en mi interior estos intentos de sustracción, luego es un lío meterte el brazo enterito por la boca y recolocar el hígado, los riñones, pulmones... la bilis es un asco recogerla.
Bien, callo ya.

Un beso.

1/10/2007 8:03 p. m.  
Anonymous Mónica dijo...

Señor Gavanido, ¿anda usted resfriado últimamente? Con tanta Juanola, pastilla de menta, etc. digo, igual es un mensaje subliminal... como con usted hay que leer entre líneas...

Una historia entrañable, casi tanto como Robudio. Enhorabuena.

1/11/2007 12:43 p. m.  
Blogger El Buen Salvaje dijo...

Otra buena razón para no temer al lobo que nunca viene.

Mi señora esposa, al salir de nuestro destartalado opel corsa del año 95, siempre me dice: "¿has cerrado bien la puerta del coche?". Ya ves, si lo único que podrían robar sería la mugre que atesora dentro.

Y es que el miedo, a veces, es un poderoso aliado de la risa.

Un saludo.

1/11/2007 1:46 p. m.  
Anonymous Niha dijo...

Podemos sacar de aquí que preocuparse en exceso es malo (lo que no quiere decir que no haya que ser precavido)

1/12/2007 6:32 p. m.  

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