
Signos de puntuación, primera entrega.
Coma.(Pavo o conejo, según su economía)PD: Feliz Gavanidad.
¡Llaman a la puerta! ¡Celi, ve!
Perugino de Alcanfor, satisfecho, de treinta y quince años y de intereses sus labores, decidió voluntariamente abrazar el celibato. Tras dos meses, no sólo abrazó el celibato, sino que se frotó con él al grito de: ¡Te gusta, ¿eh?!
Náuseas
En el horrendo pueblo de Raquetón de la Chilaba, vivía el Señor Nauseabundo. Sus paisanos lo conocían con el despectivo nombre de Agradable, lo cual enfurecía a Nauseabundo. Nauseabundo vivía rodeado de esparadrapos, hasta el punto de que él mismo se convirtió en algo parecido a un esparadrapo, y ésto le permitía ser usado para cubrir algodones y tapar heridas. Las mujeres del pueblo procuraban no hacerse daño, pues saldrían heridas, y no les apetecía que las llevaran al hospital y las cubrieran con Nauseabundo. Nauseabundo, por su parte, tendía trampas para malherir a las jovenzuelas cuando iban a por agua o a segar el trigo. Un día, Nauseabundo se quedó pegado al techo y ya nunca más se supo de él, pues sólo producía un chillido rasposo que nadie oía excepto los perros, y tampoco nadie le vió, porque en Raquetón de la Chilaba todos eran pobres y andaban constantemente mirando al suelo, con la esperanza de encontrar alguna aceituna que vender.
Dicha dicha
Sátrapo era terriblemente desgraciado. Es por ello que, cada vez que se arrojaba a la vía del tren y era salvajemente arrollado por éste en aquélla, notaba cierta mejoría en su desgracia. Viendo esto, adquirió el hábito de hacerlo a diario hasta que se sintió dichoso. Para alcanzar dicha dicha, fue arrollado hasta noventa y siete veces.